¿Aún respiras? Aún
respiras ahí tirado en tu cama, con la mirada extraviada en un salto de agua
hacia el acantilado. Cuando sospechas el palpitar de tu corazón sobre un pecho
vacío que transpira sin razón sobre órbitas oculares resecas. Aún respiras
cuando sopesas la rutina sobre tu espalda y el horizonte no vaticina un
porvenir auspicioso. Intentas ocultar tu pesimismo en rincones ilusorios de
habitaciones circulares. Tu elucubrar fulminante es capaz de desmembrar las
miserias más profundas de la condición humana.
¿Aún respiras? Cuando
te pierdes en los laberintos del pensamiento y el sol no te baña el rostro en
una inyección del elixir nacarado vital.
No hay prueba alguna,
no tienes forma de comprobarlo. Observa aquella roca inerte con una ausencia
aparente de respiración, ¿Qué tan distinta es al devenir de tus días? Hojas en
blanco pasan una tras otra. ¿Aún respiras?