sábado, 29 de julio de 2017

Exhalar

¿Aún respiras? Aún respiras ahí tirado en tu cama, con la mirada extraviada en un salto de agua hacia el acantilado. Cuando sospechas el palpitar de tu corazón sobre un pecho vacío que transpira sin razón sobre órbitas oculares resecas. Aún respiras cuando sopesas la rutina sobre tu espalda y el horizonte no vaticina un porvenir auspicioso. Intentas ocultar tu pesimismo en rincones ilusorios de habitaciones circulares. Tu elucubrar fulminante es capaz de desmembrar las miserias más profundas de la condición humana.
¿Aún respiras? Cuando te pierdes en los laberintos del pensamiento y el sol no te baña el rostro en una inyección del elixir nacarado vital.
No hay prueba alguna, no tienes forma de comprobarlo. Observa aquella roca inerte con una ausencia aparente de respiración, ¿Qué tan distinta es al devenir de tus días? Hojas en blanco pasan una tras otra. ¿Aún respiras?

sábado, 19 de septiembre de 2015

De palitos de helado

UN COHETE QUE PUEDA ELEVARME HASTAMARTE.

domingo, 19 de julio de 2015

Tiempo

Tiempo transversal,
Reposan sobre tu cuerpo miradas como durmientes,
dulces, erizan tu piel como una nostálgica melodía de domingo por la mañana,
dos o tres frases bastan para asestar en mi corazón.
Sintiendo el agua correr deprisa entre nuestros tobillos,
mientras un manto de luz de luna nos cobija y ampara en su lecho estelar,
Tiempo, inconmensurable.

lunes, 6 de julio de 2015

Pris de délire

   Sus pies no se detenían. No importaba lo que hiciera: saltaba, se paraba en puntas, se arrojaba al suelo. Rodillas y codos magullados de frustraciones.
   La velocidad iba en aumento, su corazón palpitaba desesperación, la respiración le asfixiaba su oxígeno. Miles de pensamientos venían a su mente como moscas a la carne putrefacta.
No es cierto que la vida transcurra en un instante, sólo sin sentidos atraviesan punzantes las ideas. ¿Así que esto es lo que se siente cuando ya no hay esperanza? Se repetía como un estribillo musical pegadizo jamás olvidado.
   El hedor de la agonía golpeaba contra los bordes de la fosa. De cabeza, sus pies como bielas empujaban el aire, resoplos de un viejo jean azul que se roza rompiendo el silencio.
  El miedo congela las cuerdas vocales. Un grito mudo a oídos sordos. Ya no se resiste. Es hora de que las cataratas de sal sellen para siempre en oscuridad las alucinaciones de un desquiciado.
   Será entonces allí, en el fondo de sus delirios, donde finalmente se perderá incomprendido en un chasquido de vida.

lunes, 29 de junio de 2015

Obertura

   Aterricé aquí, en un espacio en blanco. Se despliegan en la explanada un sinfín de palabras ya escritas como durmientes infinitos.
  Se arrastran, agonizan deshechas, ávidas por resurgir y dispuestas a ser reinterpretadas en un sentido completamente distinto al de su naturaleza simbólica.
  Me propongo desempolvar aquellas palabras olvidadas inclusive antes de ser recordadas. Es menester de mi persona quitar la cobardía que se aferra como un grillete oxidado a los escritos errantes y lograr así borrar para siempre el chirrido que aturde a la melodía de un relato que amanece.
   Los sentidos ya están a merced de la odisea…