Aterricé aquí, en un espacio en blanco. Se despliegan en la
explanada un sinfín de palabras ya escritas como durmientes infinitos.
Se arrastran, agonizan deshechas, ávidas por resurgir y dispuestas a ser reinterpretadas en un sentido completamente
distinto al de su naturaleza simbólica.
Me propongo
desempolvar aquellas palabras olvidadas inclusive antes de ser recordadas. Es
menester de mi persona quitar la cobardía que se aferra como un grillete
oxidado a los escritos errantes y lograr así borrar para siempre el chirrido
que aturde a la melodía de un relato que amanece.
Los sentidos
ya están a merced de la odisea…
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