UN COHETE QUE PUEDA ELEVARME HASTAMARTE.
sábado, 19 de septiembre de 2015
domingo, 19 de julio de 2015
Tiempo
Tiempo transversal,
Reposan sobre tu cuerpo miradas
como durmientes,
dulces, erizan tu piel como una
nostálgica melodía de domingo por la mañana,
dos o tres frases bastan para
asestar en mi corazón.
Sintiendo el agua correr deprisa
entre nuestros tobillos,
mientras un manto de luz de luna
nos cobija y ampara en su lecho estelar,
Tiempo, inconmensurable.
lunes, 6 de julio de 2015
Pris de délire
Sus pies no se detenían. No importaba lo que hiciera:
saltaba, se paraba en puntas, se arrojaba al suelo. Rodillas y codos magullados
de frustraciones.
La velocidad iba en aumento, su corazón palpitaba
desesperación, la respiración le asfixiaba su oxígeno. Miles de pensamientos
venían a su mente como moscas a la carne putrefacta.
No es cierto que la vida transcurra en un instante, sólo sin
sentidos atraviesan punzantes las ideas. ¿Así que esto es lo que se siente
cuando ya no hay esperanza? Se repetía como un estribillo musical pegadizo
jamás olvidado.
El hedor de la agonía golpeaba contra los bordes de la fosa.
De cabeza, sus pies como bielas empujaban el aire, resoplos de un viejo jean
azul que se roza rompiendo el silencio.
El miedo congela las cuerdas vocales. Un grito mudo a oídos sordos.
Ya no se resiste. Es hora de que las cataratas de sal sellen para siempre en
oscuridad las alucinaciones de un desquiciado.
Será entonces allí, en el fondo de sus delirios, donde
finalmente se perderá incomprendido en un chasquido de vida.
lunes, 29 de junio de 2015
Obertura
Aterricé aquí, en un espacio en blanco. Se despliegan en la
explanada un sinfín de palabras ya escritas como durmientes infinitos.
Se arrastran, agonizan deshechas, ávidas por resurgir y dispuestas a ser reinterpretadas en un sentido completamente
distinto al de su naturaleza simbólica.
Me propongo
desempolvar aquellas palabras olvidadas inclusive antes de ser recordadas. Es
menester de mi persona quitar la cobardía que se aferra como un grillete
oxidado a los escritos errantes y lograr así borrar para siempre el chirrido
que aturde a la melodía de un relato que amanece.
Los sentidos
ya están a merced de la odisea…
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